Objetivo:
La premisa irrenunciable de nuestra propuesta de intervención en la Facultad es devolverle la dignidad al edificio histórico que nos atañe, y esto pasa por supeditar el programa de usos y necesidades a la arquitectura, y no al revés.
En la intervención de este edificio vemos primordial recuperar la contundencia, forma y dimensiones del espacio de las estancias originales, su escala monumental, carácter y espacialidades perdidas, para ello es necesario eliminar las entreplantas y recuperar la estructura unitaria de las ventanas.
ESPACIOS MONUMENTALES:
A groso modo se puede estructurar la construcción del edificio en 3 etapas:
1ª etapa_ 1771-1806. Se acomete el edificio en planta baja y primera
2ª etapa_ 1893-1910. Se acomete la ampliación en altura con una segunda planta retranqueada de la primera aunque siguiendo las disposiciones y ritmos previos.
3ª_ etapa 1962-década70. Se remodela drásticamente buena parte de los espacios interiores para dar cabida a multitud de despachos, proliferando multitud de entreplantas que socavan el carácter intrínseco del edificio. También se cambia la cubierta por otra con mansardas.
Tanto la primera fase como la segunda se han hecho bajo unas premisas arquitectónicas monumentales y consecuentes con la categoría del espacio que albergaban. La tercera fase no ha seguido dicho criterio y por ello entendemos que es una intervención errada.
Es por lo tanto ineludible restaurar todos los espacios monumentales de la planta baja, primer y segundo piso con usos coherentes con dichos volúmenes. Vemos fundamental que las aulas teóricas ocupen los espacios más relevantes del edificio, a fin de cuentas son el sustrato motriz del mismo. Nos parece lo más apropiado situarlas en los pisos inferiores (planta baja y primera, conviviendo con el paraninfo y secretaría de decanato) de mayor relevancia histórica y con ello otorgarles una amplitud, escala y dignidad acordes tanto a las aulas como a los huecos de fachada. Así mismo mantener y ampliar el área de biblioteca en toda la segunda planta por la relevancia de sus Salas de lectura actuales y para mejorar la distribución general, como explicaremos más adelante.
Ninguno de estos espacios estará supeditado a una tabiquería que coarte la verdadera magnitud de cada espacio sino que serán los cerramientos pétreos existentes los que vuelvan a aportar en estas plantas las funciones constructiva y espacial.
ENTREPLANTAS:
Esta propuesta erradica las entreplantas existentes como recurso proyectual sistemático de la intervención, que tan sólo se utiliza en casos muy concretos y aislados, en los que su retranqueo profuso de la fachada y la tabiquería en vidrio de los usos que acoge, permiten no perder la visión global del espacio en el que se insertan y dignificar los monumentales huecos del cerramiento de fachada.
DESPACHOS:
En la actualidad la última planta es un bajo-cubierta, lo cual penaliza de sobremanera su uso habitable por su falta de buena iluminación y la imposibilidad de aprovechamiento de la totalidad de la superficie (por la poca altura del perímetro). Puesto que el bajo cubierta actual no permite su utilización eficiente y habitable, vemos interesante formular una nueva planta de coronación para mejorar la organización de la misma.
Es obvio que la escala y dinámica de los despachos no marida de forma acertada con las plantas monumentales, puesto que ni su uso ni su volumen son compatibles con estos espacios, prueba de ello es que el edificio históricamente nunca dispuso de despachos para el profesorado más allá del rector y un pequeño claustro de profesores dividido en la segunda fase. Tras la intervención de los 60-70 se organizaron despachos para dar soporte a 168 personas, y en la actualidad la Facultad solicita aumentar hasta 209, por ello vemos acertado agruparlos y disponerlos en la planta superior del edificio con un nuevo enfoque.
GALERÍA:
En todas las visiones que el espacio público nos brinda a media distancia de la Facultad tenemos siempre edificaciones populares en las que con mayor o menor profusión aparecen galerías acristaladas en las plantas altas de los edificios, que suelen responder a ampliaciones en altura posteriores a su génesis edilicia. Este recurso arquitectónico, ambiental y social forma parte del imaginario urbano colectivo como planta de coronación de gran parte de la edilicia histórica compostelana, por ello, vemos como un acierto substituir la cubierta de los años 70 de la Facultad por un volumen de vidrio y madera que conceptualmente induzca al imaginario colectivo la imagen de galería. Ello nos permitirá utilizar el bajo cubierta como una planta habitable en toda su extensión, facilitando la distribución eficiente del conjunto de los despachos que se necesitan.