Restauración Ciborio e Torre do reloxo

Restauración Ciborio e Torre do reloxo

 

CUBIERTA DEL CIMBORRIO

Se proyectó el picado del mortero de cemento de base de apoyo de la cubierta, mediante bataches en paños contrapuestos, para ir apoyando la estructura metálica sobre unas pletinas metálicas sobre bandas de neopreno dispuestas a modo de bielas en cada paño del cimborrio para que permitiesen variaciones dimensionales de fábrica pétrea independientes de las del forjado de hormigón.

Se proyectó en obra un anillo perimetral metálico a modo de tirante interior, fijado mecánicamente a la base de los pináculos, mientras que al resto de la crestería se tensó con grapas de latón por el haz exterior de la fábrica, ligado a la pletina por un tensor entre las juntas pétreas.

 

PINÁCULOS

Tras estudiar en obra el comportamiento de los pilares en base al Análisis Límite de Estructuras de Fábrica, llegamos a la conclusión que es preferible intervenir en los pináculos más desplomados para otorgarles una vida útil con las máximas garantías.

Se desmontando las 5 hiladas superiores da cada uno de los pináculos más desplomados, para sanear e ir corrigiendo su desplome, con esquirlas de cantos rodados y mortero de cal, como la técnica primigenia. Teniendo la pieza de coronación gran dimensión respecto a su base y piezas que lo sustentan, y estando además dicha parte inferior muy debilitada por pérdida de material debido a los agentes ambientales y las tensiones que provocan en las juntas los movimientos de la pieza de coronación, se aportó mortero de sacrificio en las aristas desgastadas de las dos piezas pétreas para otorgarle cierta protección y mayor durabilidad a la desgastada sección pétrea,  y en aquellos que se desmontaron se introdujo un vástago metálico de fibra de vidrio entre las dos últimas piezas de coronación, así como disponer en la junta un disco de neopreno para amortiguar la oscilación y disipar la energía acumulada por el pináculo en los desplazamientos horizontales.

 

TRASDÓS BÓVEDA DE CRUCERÍA

Se retiró el cuerpo de hormigón con forma de tejado ochavado que cubría el trasdós, puesto que era un elemento sin función constructiva o estructural, y su lectura era incongruente en este espacio. 

Se mantuvo la losa armada acoplada al trasdós de la bóveda de crucería, puesto que retirarla supondría un esfuerzo tensional a la estructura pétrea posiblemente perjudicial. Se recuperó la cota de suelo primigenia y el sentido de atalaya de dicho espacio por medio de un paso perimetral de zinc.

Puesto que la retirada de la rejería y pasamanos de los vanos de este cuerpo supondría la vuelta de las aves, con la problemática que ello acarrea, se optó por disponer otro diseño de rejería al interior del espacio (cambiando también dimensión, gramaje, color) para reducir su impacto visual al mínimo posible desde el exterior, llegando a percibirse en la actualidad desde el espacio público dichos huecos como vanos abiertos. 

 

TRACERÍA Y VIDRIERAS

La intervención realizada en 1999 fue desafortunada, puesto que ha transformado completamente el lenguaje compositivo y decorativo de los huecos.

Nuestra actuación trató de revertir la situación actual disponiendo una carpintería de latón reducida a la mínima expresión para minimizar su impronta en la fábrica y con ello realzar la tracería pétrea.

Igualmente, para realzar la tracería al cimborrio sobre la carpintería, se reintegraron ligeramente aquellos elementos mutilados en la intervención de 1999. Especialmente las jambas de las ventanas geminadas, las basecillas y capiteles de los baquetones, y los salmeres de los arcos de herradura.

Debido a que la carpintería de 1999 mutiló las vidrieras al reducir el ancho de sus paños considerablemente, al querer ahora llevarlas de nuevo a su sitio nos encontramos con faltas de material perimetral de 3-10cm en buena parte de las jambas de las ventanas geminadas que el marco de latón de 12mm es incapaz de absorber, así pues, tuvimos que implementar puntualmente las dimensiones de las vidrieras en los laterales  con barras de plomo de 12mm, que al ser el mismo material con el que se fijan los paños vidriados, pasa prácticamente desapercibida.

 

BASE DEL CIMBORRIO Y TROMPAS

Las pechinas del cimborrio por su cara interior estaban sufriendo un fuerte proceso de arenización.

Al exterior se mantuvo la morfología de los canales y gárgolas de la base del cimborrio recubriéndolos con láminas impermeables de zinc rehundidas en la junta pétrea, y rematando hacia el exterior con un goterón boleado.

Se levantó la plementería de remate superior del trasdós (cuyo despiece pétreo en ángulo y sin enjarjes indicaba que no era primigenia) y dispusimos bajo la misma una lámina de plomo de 2mm, previamente saneada y regularizada la base sobre la que se asienta con mortero de cal.

 

PASO DE RONDA

Se realizó un suelo técnico impermeabilizado para encauzar hasta unas nuevas gárgolas el agua de lluvia, y se dispusieron preinstalaciones bajo dicho suelo para limpiar visualmente todo el espacio visitable de tuberías y cableado.